lunes, 28 de septiembre de 2015

“Aquí lo que necesitamos es agua y vida, afuera la minería”

Por Jazmín Grajales

La vereda Gallinazo está ubicada en el municipio de Villamaría en el departamento de Caldas, su nombre, cuenta la leyenda popular, se da porque “en una mina de oro cercana se encontró una piedra preciosa con la forma de un gallinazo”. Actualmente es un centro poblado que cuenta con aproximadamente 558 habitantes (2014), pero su historia según campesinos de la vereda tiene más o menos unos 100 años. Está rodeada por varias fuentes hídricas como lo son el río Chinchiná, y cinco quebradas: Cajones, Frailes, la Negra, la Olivia y Manantiales, también la rodean varios nacimientos de agua.

Su economía se caracteriza por ser de ganadería lechera y sus derivados; sus habitantes se emplean como agricultores, ordeñadores o mayordomos, también se encuentran varios cultivos de trucha y criadero de caballos, y otros animales como los pollos, las gallinas y los cerdos. También es un sector muy turístico por sus paisajes de manantiales, sus senderos ecológicos y los famosos Termales del Otoño reconocidos tanto en el ámbito nacional como internacional por ser un espacio de tranquilidad y diversión. Esta atracción ha llevado también al reconocimiento de la vereda como corredor gastronómico. Motivado por los diversos atractivos del lugar proliferan los negocios de platos típicos como el sancocho de gallina o espinazo, los frijoles, el plátano maduro con queso, la arepa de choclo, los chorizos, la aguapanelita con queso y otras ofertas que, los fines de semana, hacen del lugar un espacio de encuentro para las familias manizaleñas y turistas, y para los habitantes del sector una actividad económica para su sustento cotidiano.

Desde hace unos seis meses habitantes y vecinos del sector tienen la preocupación que su vereda cambie, pues se está desarrollando un proceso de exploración y explotación minera tipo socavón por parte de los señores Orlando Londoño Grajales y Gabriel Sánchez Clavijo dueños del proyecto, así lo expresó Juan Fernando Correa vecino de la vereda, añadiendo además que “la situación es un poco alarmante porque Gallinazo, como se conoce, es una vereda que vive del turismo, y algunos habitantes trabajan en fincas aledañas, esto como su fuente de ingreso principal”. Frente a esta situación la comunidad ha realizado encuentros convocados por sus líderes y lideresas, y la Junta de Acción Comunal con el fin de trabajar de manera unida como habitantes de la vereda y vecinos de esta, para conocer los problemas a los que se verían enfrentados si se permitiera la explotación de oro en las montañas, en material arenoso que están ubicadas en un bosque de niebla según sus habitantes; así mismo identifican que un proyecto de minera podría causar el derrumbe de las montañas y producir desastres ambientales, contaminación de las fuentes hídricas, agotamiento del caudal del río, las quebradas y la destrucción del bosque.   

La comunidad después de haber escuchado a los dueños del proyecto, tienen una posición muy clara: no permitir que este se desarrolle, pues son conscientes del daño que esto le causaría a sus territorios, a los recursos naturales y a la dinámica propia de su cotidianidad, de sus fuentes de ingresos y actividad productiva.

Otra habitante del sector, Ana Lucia Muñoz, líder y promotora en salud de la vereda, manifiesta que la comunidad se ha unido más entorno a la lucha por proteger el territorio y el agua, ya que son conscientes del daño que causaría el proyecto. Frente a esto han iniciado acciones como recolectar 400 firmas con los habitantes del sector en contra de las minas. Además apunta que “si llega la minería esto va a transformarse radicalmente, porque donde hay minas cambia el entorno de la comunidad y eso no lo queremos”.   

Cuenta  Juan Fernando que ellos le expresaron a los dueños del proyecto minero que “aquí lo que necesitamos es agua, es vida. Afuera la minería, no queremos empleos indignos, no queremos prostitución en la zona, no queremos llenar esto de bares, de paramilitares, de invasores, queremos seguir viviendo tranquilos como lo hemos venido haciendo”. Estos al ver la negativa de la comunidad, finalizaron con una advertencia, “así ustedes se opongan, digan lo que digan, ahí va a llegar una multinacional  y ustedes no van a poder hacer nada” puntualizó doña Ana, quien además señala que se ha escuchado en el sector mensajes amenazantes de desconocidos, como “díganles que no se sigan metiendo porque ahí hay gente muy peligrosa”.

La comunidad ha tocado varias puertas entre esas las del concejo de Villamaría, donde expusieron la preocupación frente a dicha situación, estos han manifestado el apoyo a la comunidad, pero también les han advertido que ante decisiones de instancias nacionales y directamente de los ministerios ellos como gobernantes locales no tendrían la potestad para frenar un proyecto de estos. Por esta razón la comunidad se pregunta ¿Qué ejercicio político deben realizar para lograr el respaldo a las problemáticas locales?.

Toda esta problemática ha generado un proceso de organización y unidad de la comunidad, así como la solidaridad, el acompañamiento de vecinos del sector, ambientalistas y de apoyo jurídico por parte de la Clínica sociojurídica de la Universidad de Caldas,  para generar resistencia y lucha en defensa del territorio.

Entre las iniciativas que las mujeres y hombres de la vereda vienen preparando se encuentra una Caminata sagrada o abrazo a la montaña, que permita el reconocimiento del territorio y el rescate de la memoria histórica de Gallinazo y que de paso genere mayores procesos de concientización de la comunidad, de los habitantes del municipio de Villamaría  y de la ciudad de Manizales, cercana también a la vereda y que se vería afectada ya que en esta zona nacen afluentes que surten de agua a la capital de Caldas.



Foto: Periferia Eje Cafetero
Foto: Periferia Eje Cafetero















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